viernes, 25 de febrero de 2011

Evaluar es parte de la planificación.

Para crear  un sistema que cumpla eficientemente las funciones por las cuales fue desarrollado  tiene que organizase una a una las partes que integraran el cuerpo del aparato en cuestión. Así mismo, un proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser planificado rigurosamente para que cumpla con su rol fundamental que es lograr en los estudiantes un aprendizaje al más alto nivel en los conocimientos que se necesitan en una asignatura o en la profesión, como un todo.
Nosotros comparamos la planificación de una asignatura y cada jornada de clase con la producción de un programa de televisión. Porque  si la planificación de los eventos que se presentaran no están bien logrados este no tendrá una aceptación alta entre los televidentes.
Cuando planificamos debemos tener en cuenta los elementos que contendrá ese proceso de enseñanza-aprendizaje para que los objetivos se cumplan y el aprovechamiento del tiempo sea lo más optimo posible. Podemos justificar lo que decimos si mencionamos una serie pasos que contiene una planificación que realmente llegue a los objetivos que se desean alcanzar.
La selección de los temas que se trataran en una asignatura es una de las partes que componen la planificación del programa que se ha de trabajar y de ahí la importancia de decidir la forma como se estructuran  los contenidos. Hay barios criterios que definen el formato a ser usado para la selección de los contenidos como los define Yániz, C. y Villardón, L. (2006).
En su documento Yániz, C. y Villardón hablan de los criterios para la escogencia de los contenidos y los mencionan dentro una clasificación que nos guía por cual método o forma de juntar las informaciones que queremos transmitir. Ellos definieron los siguientes criterios para que podamos suscribirnos dentro de uno de ellos y también como definirnos en uno de ellos. El documento los destaca de la siguiente manera: Significatividad, Transferibilidad, Durabilidad, Relevancia y Especificidad.
Ya hemos analizado la necesidad de adaptar la evaluación al proceso de enseñanza-aprendizaje de una manera que se pueda usar para saber cómo se van cumpliendo los objetivos que se han trazan al momento de planificar una asignatura. Si las evaluaciones no proveen con detalles los niveles que han alcanzado los estudiantes cuando se les transmiten  conocimientos para que con ellos puedan interpretar las funciones de un sistema industrial, por ejemplo, no tendríamos punto de comparación para saber si lo que se ha enseñado es lo que se ha aprendido. Pero también los maestros no sabrían si la forma en que están implementando las técnicas de enseñanza son las adecuadas para transmitir el mensaje de tal forma que les llegue a los estudiantes.
Para resaltar como contribuye la evaluación al proceso de aprendizaje citaré un trozo del documento publicado por Gabina Zambrano Rujano (UNIVERSITAT ROVIRA I VIRGILI
LA EVALUACIÓN FORMATIVA EN LA ENSEÑANZA-APRENDIZAJE DEL INGLÉS).
 podemos afirmar que el profesor planifica y ejecuta la valoración del proceso enseñanza-aprendizaje en diferentes momentos y con diferentes finalidades y por ello estamos conscientes, cada día más, de la necesidad de complementar el currículum con la enseñanza y la evaluación y a través de métodos y técnicas que indiquen la consecución de los objetivos Por tanto, la evaluación forma parte de este amplio campo al permitir tomar una muestra de los contenidos y procesos en un momento sistemáticamente planificado de la enseñanza-aprendizaje. Todo ello, para inferir el conocimiento, la comprensión, las destrezas, las habilidades, las actitudes y los valores que el alumno ha alcanzado sobre el dominio del tema que se explora.
Me apropio textualmente del párrafo que nos presenta Rujano en el documento, La Evaluación Formativa En La Enseñanza-Aprendizaje Del Ingles,  porque resume completamente el significado de la evaluación en el principio fundamental de la pedagogía que es lograr que los estudiantes aprendan.  

miércoles, 16 de febrero de 2011

METAMORFOSIS

METAMORFOSIS

Hace un tiempo la planificación que hacía para implementar  una evaluación solo alcanzaba a la medición del nivel que podían demostrar los estudiantes al momento de ser evaluados. Después de participar en los diplomados para la enseñanza- aprendizaje que el CDP organizó para los profesores de la universidad y las instrucciones que hemos estado recibiendo en las asignaturas de la maestría, dedicadas a ese tema, están produciendo una metamorfosis en la manera de evaluar el proceso de aprendizaje.
En estos momentos puedo decir que el proceso de cambio que se produce en mí debido a las normas de cómo evaluar son las que me generan un estado de confusión  ya que no he podido  comprender como adaptar dichas normas con los procesos de aprendizaje que realizo en los laboratorio. Mis clases son totalmente prácticas y esto provoca un desfase en la aplicación de una evaluación que corresponda a las directrices que presentan las normas o formatos que se presentan en las asignaciones que hemos analizado en clase y leído en los artículos que se han subido a la plataforma. No quiero decir que no es posible adaptar las evaluaciones de un proceso de aprendizaje práctico con las estrategias de evaluación que hemos estudiado.  Al referirme así  quiero decir las dificultades que yo tengo que vencer para usar correctamente las estrategias de las que hacen  referencia los pedagogos de la enseñanza-aprendizaje.
Quiero referirme al tercer mapa conceptuar y a los demás en conjunto. Hablo en lo concerniente a la forma de crearlos en una forma eficiente  por las dificultades que he tenido para diseñarlos. Confieso que no encuentro la relación correcta para sentir que lo estoy haciendo bien aunque lea los textos  que define estas estrategias de evaluación. No me rindo ante mis confusiones pero mantengo la esperanza de poder aprender a ejecutar con un margen adecuado las estrategias de evaluaciones  que nos muestran los diferentes métodos de aprendizaje.    

sábado, 5 de febrero de 2011

Soy un transmisionista

Soy un transmisionista.

En la primera sesión de clase completé las preguntas que contenía el ejercicio de la forma tal cual eran mis creencias de lo que significaba evaluación. Más adelante cuando confronté mis respuestas con las de mis compañeros me di cuenta que no había respondido las preguntas de la manera más correcta. No porque hubiese una definición acabada  a cada pregunta. Si no, porque no empleé las palabras adecuadas para representar lo que pensaba. En base a esas al análisis que hicimos los participantes de mi grupo elaboré un mapa conceptual de lo que pensaba era evaluar el aprendizaje.
Ahora nuevamente tengo que reflexionar acerca de cómo definir mis criterios de lo que es evaluación de un proceso de aprendizaje. En los análisis y reflexiones  que he tenido que hacer para elaborar un mapa conceptual, tomando como base las reseñas que muestra RAFAEL  FLOREZ OCHOA en el tema de la evaluación pedagógica y cognición, fui cambiando mi forma de pensar y empecé a construir las definiciones a las preguntas desde un modelo de evaluación que de acuerdo a mis conjeturas se adata a la forma en que nosotros hacemos las evaluaciones.
Mis pensamiento cambiaron al adoptar una auto definición como docente al darme cuenta que soy un transmisionista  de mis conocimientos. Digo esto porque me identifico con un profesor que se basa mucho en el cumplimiento de los objetivos y que también los usa como control para saber cómo están aprendiendo mis alumnos y si la forma en que les presento mis conocimientos es la más adecuada para  que el mensaje llegue eficazmente a todos los participantes de la clase.
No puedo decir que soy un conductista en su totalidad pero me inclino por todos los criterios que contiene este modelo de pedagogía aunque en muchas ocasiones me desempeño como un cognitivista y en ciertos momentos un socialista en la forma de evaluar. 
Una las cosas que pienso mejorar a partir de esta reflexión es el contraste entre lo que nosotros pensamos que los estudiantes han aprendido y la que ellos reflejan en las evaluaciones. Deseo buscar la manera de enfocar el mejor método de evaluación para que esto no sea parte de una evaluación errónea y, por demás, causa de las frecuentes decepciones de muchos estudiantes.