Para crear un sistema que cumpla eficientemente las funciones por las cuales fue desarrollado tiene que organizase una a una las partes que integraran el cuerpo del aparato en cuestión. Así mismo, un proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser planificado rigurosamente para que cumpla con su rol fundamental que es lograr en los estudiantes un aprendizaje al más alto nivel en los conocimientos que se necesitan en una asignatura o en la profesión, como un todo.
Nosotros comparamos la planificación de una asignatura y cada jornada de clase con la producción de un programa de televisión. Porque si la planificación de los eventos que se presentaran no están bien logrados este no tendrá una aceptación alta entre los televidentes.
Cuando planificamos debemos tener en cuenta los elementos que contendrá ese proceso de enseñanza-aprendizaje para que los objetivos se cumplan y el aprovechamiento del tiempo sea lo más optimo posible. Podemos justificar lo que decimos si mencionamos una serie pasos que contiene una planificación que realmente llegue a los objetivos que se desean alcanzar.
La selección de los temas que se trataran en una asignatura es una de las partes que componen la planificación del programa que se ha de trabajar y de ahí la importancia de decidir la forma como se estructuran los contenidos. Hay barios criterios que definen el formato a ser usado para la selección de los contenidos como los define Yániz, C. y Villardón, L. (2006).
En su documento Yániz, C. y Villardón hablan de los criterios para la escogencia de los contenidos y los mencionan dentro una clasificación que nos guía por cual método o forma de juntar las informaciones que queremos transmitir. Ellos definieron los siguientes criterios para que podamos suscribirnos dentro de uno de ellos y también como definirnos en uno de ellos. El documento los destaca de la siguiente manera: Significatividad, Transferibilidad, Durabilidad, Relevancia y Especificidad.
Ya hemos analizado la necesidad de adaptar la evaluación al proceso de enseñanza-aprendizaje de una manera que se pueda usar para saber cómo se van cumpliendo los objetivos que se han trazan al momento de planificar una asignatura. Si las evaluaciones no proveen con detalles los niveles que han alcanzado los estudiantes cuando se les transmiten conocimientos para que con ellos puedan interpretar las funciones de un sistema industrial, por ejemplo, no tendríamos punto de comparación para saber si lo que se ha enseñado es lo que se ha aprendido. Pero también los maestros no sabrían si la forma en que están implementando las técnicas de enseñanza son las adecuadas para transmitir el mensaje de tal forma que les llegue a los estudiantes.
Para resaltar como contribuye la evaluación al proceso de aprendizaje citaré un trozo del documento publicado por Gabina Zambrano Rujano (UNIVERSITAT ROVIRA I VIRGILI
LA EVALUACIÓN FORMATIVA EN LA ENSEÑANZA-APRENDIZAJE DEL INGLÉS).
podemos afirmar que el profesor planifica y ejecuta la valoración del proceso enseñanza-aprendizaje en diferentes momentos y con diferentes finalidades y por ello estamos conscientes, cada día más, de la necesidad de complementar el currículum con la enseñanza y la evaluación y a través de métodos y técnicas que indiquen la consecución de los objetivos Por tanto, la evaluación forma parte de este amplio campo al permitir tomar una muestra de los contenidos y procesos en un momento sistemáticamente planificado de la enseñanza-aprendizaje. Todo ello, para inferir el conocimiento, la comprensión, las destrezas, las habilidades, las actitudes y los valores que el alumno ha alcanzado sobre el dominio del tema que se explora.
Me apropio textualmente del párrafo que nos presenta Rujano en el documento, La Evaluación Formativa En La Enseñanza-Aprendizaje Del Ingles, porque resume completamente el significado de la evaluación en el principio fundamental de la pedagogía que es lograr que los estudiantes aprendan.
